# Si los datos son el nuevo petróleo, ¿es FAANG la nueva OPEP? > Los datos son el nuevo petróleo, y FAANG hace de nueva OPEP. A diferencia del petróleo, que se acaba, los datos no son un bien rival, no son fungibles y no paran de crecer, así que el poder de mercado de FAANG se concentra todavía más. Hace falta que controles tus datos para que no se aprovechen de ellos. By David Goldschmidt · 2024-07-18 · data privacy La idea de que los datos son el nuevo petróleo, como dijo Clive Humby en 2006, se ha convertido en una frase hecha para subrayar lo mucho que importan los datos en la economía digital. Lo cierto es que el mercado del petróleo y la economía de los datos se parecen bastante. El del petróleo lleva décadas dominado por la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo; OPEC en inglés), que regula el precio a través de sus compañías petroleras nacionales. En la economía digital de hoy, los datos se han convertido en la materia prima más importante, y FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google) ha acaparado el mercado de una forma parecida, con un control exclusivo sobre esa materia prima. ## Cómo hemos llegado hasta aquí A principios del siglo XX, el mundo vivió una transformación económica impulsada por el descubrimiento y la explotación del petróleo. El oro negro, como se le llamaba, se convirtió en la savia de las economías industriales: movía de todo, de los coches a las fábricas, calentaba las casas e incluso alimentaba guerras. Tras la primera oleada de descubrimientos, el mercado se concentró enseguida en grandes instituciones nacionales que formaron la OPEP. Eso permitió a estas compañías dictar el precio del petróleo y usar su poder de mercado para sacar beneficios de monopolio. A base de expandirse y de acaparar el mercado, se hicieron cada vez más poderosas. Salto al siglo XXI: estamos en medio de otra transformación impulsada por una materia prima, solo que esta vez la más valiosa son los datos. Vivimos en un mundo en el que cada interacción, cada transacción y cada movimiento deja un dato. El móvil, la casa inteligente, las redes sociales, la compra online y un montón de otras tecnologías generan sin parar cantidades enormes de datos personales sobre nosotros, y cada día alargan tu huella digital. Hoy, las empresas más rentables son las que tienen la llave para recoger y consultar datos personales. Compañías como FAANG están entre las más grandes del mundo y ejercen un poder parecido sobre el resto de la economía. Pero ¿se ha convertido FAANG en la nueva OPEP? Para responder hay que mirar de cerca las propias materias primas y las condiciones de mercado que mandan en la economía. ## Cómo va la cosa, parte 1: la economía de los datos Piensa un momento en el petróleo. En crudo no sirve de mucho. Refinado, mueve la economía y alimenta los beneficios de un montón de negocios. Con los datos en bruto pasa algo parecido: rara vez le sirven a una empresa tal cual. Solo cuando se procesan y se analizan se convierten en información que vale dinero. Por eso ha crecido toda una industria alrededor de recoger, procesar y analizar datos personales. Las empresas usan esos datos refinados para entender cómo se comportan los clientes, anticipar tendencias, mejorar productos y decidir con más criterio. En lugar de perforar en busca de petróleo, las empresas que más valen recogen y analizan datos personales. El resultado es que las que mejor generan o interpretan datos dominan los índices y la bolsa. Pero, a diferencia del petróleo, los datos no son un recurso finito. No nos quita el sueño quedarnos sin datos. Al revés: la cantidad que se genera crece de forma espectacular cada año, porque hay más actividad y más interacciones. Los datos no se acaban, y las empresas que dominan el ecosistema que los rodea aguantan mejor la competencia. Hay muy pocas compañías capaces de generar datos de alta calidad. El monopolio montado alrededor de los datos empeora por momentos, y a quien quiere competir le cuesta cada vez más entrar. Así, el mercado construido sobre tus datos personales ha quedado en manos de unos pocos, como Amazon, Google o Meta. Además, los datos no son un bien rival. Un mismo conjunto se puede vender a muchos compradores y lo pueden usar todos a la vez. Un barril de petróleo solo mueve un coche una vez, y un euro solo se gasta una vez, pero un conjunto de datos puede alimentar a la vez varios algoritmos, análisis y aplicaciones. Por eso se venden a compradores distintos, que los usan y luego revenden esos datos o lo que sacan de ellos. Quien lleva un móvil puede acabar con sus datos en manos de cientos, si no miles, de empresas a través de este proceso, sin ver un céntimo. Desde tu lado, esto no es justo. Por último, frente al petróleo, los datos no son fungibles. Fungible quiere decir que una unidad de una materia prima se puede cambiar por otra sin que a nadie le importe cuál le toca. Eso vale para un barril de petróleo del mismo grado o para el dólar de Estados Unidos, pero no para los datos: el valor de cada conjunto puede variar muchísimo. De ahí salen desigualdades enormes. Solo consiguen monetizarlos de verdad quienes controlan el acceso, como FAANG, que son quienes mejor llegan a tus datos. Los demás no pueden. Tus datos de Facebook o de Google, como ficha única, valen mucho más que lo que tiene sobre ti la app del tiempo. Igual pasa con tus datos financieros del mes pasado, con ingresos, gastos y saldo: interesan más que los de hace un año. Por eso las aplicaciones con más escala y, en general, con más trato con sus usuarios se quedan con la mayor parte del valor y generan los datos que más valen. Otra vez, quienes mejor lo hacen son FAANG. Si te pica la curiosidad por lo que valen tus datos, tenemos un artículo largo que entra en mucho más detalle. ## Cómo va la cosa, parte 2: monopolios de datos Parece que los datos son, con diferencia, la materia prima más rentable que se puede tener. Entonces, ¿dónde está la tropa de redditors de Wall Street buscando productos financieros estructurados, apalancados hasta arriba y con nombres pomposos, que inviertan en los datos como materia prima? Se están perdiendo una oportunidad de inversión impresionante. Y eso nos lleva al mayor problema de la economía de los datos actual. La materia prima sobre la que se sostiene, en su mayor parte, no se negocia en un mercado libre: la retienen unos pocos guardianes de acceso. FAANG es el más visible de esos guardianes. Los datos son una materia prima a la que tú no llegas, controlada por completo por unas pocas empresas que se quedan con casi todo el valor que se genera con ella y que tienen poder de mercado. A mí me suena al mercado del petróleo y a la OPEP. Y hay tres rasgos de la economía de los datos que lo ponen todavía peor. Primero, que no sean fungibles da una ventaja clara a quien acumula datos a lo grande. Segundo, son un bien no rival, así que una empresa puede venderlos una y otra vez sin repartir el valor que crea. Tercero, como no son un recurso finito y se crean cada vez más deprisa, dan más poder a quien ya lo tiene: esas empresas generan cada vez más de la materia prima de la que más valor sacan. Con estas tres diferencias entre el petróleo y los datos se ve que la economía de los datos está peor que el mercado del petróleo, y que el poder de mercado se va a concentrar todavía más. Menos empresas tendrán más datos y, con ellos, más poder económico. ## ¿Y nuestra solución? Rehacer la economía de los datos desde abajo. En lugar de una regulación arbitraria que intente limitar el poder de mercado de FAANG, el camino empieza por quien usa estos servicios. Si te enseñamos de qué formas se usan tus datos y qué valor generan para otros negocios, te damos transparencia sobre cómo está hoy tu economía de los datos. El siguiente paso es que puedas compartir tus datos con fuentes de confianza, y así abrir un intercambio entre socios que solo operan con tu consentimiento y en interés de cada persona. Una diferencia clave con el petróleo es que los pozos de datos no son plataformas en alta mar: están en el jardín de tu casa o, dicho de otro modo, en tu móvil, en tus dispositivos inteligentes y en todas las aplicaciones que usas. Tú tienes acceso a la materia prima que ellos necesitan. Esos pozos los controlas tú. En Datapods creemos que lo justo es que tengas el control de ese manantial, y que solo reciban tus datos, y saquen valor de ellos, quienes tú decidas. Cuando el manantial está en tus manos, no hay motivo para dejar que FAANG acumule tanto poder como la OPEP. --- Source: https://www.datapods.app/es/blog/consumer/data-is-the-new-oil---and-faang-is-the-new-opec